Lo primero que viene a la mente para promover la bicicleta como medio de transporte es hacer una ciclovía, luego poner manos a la obra; pero al final casi nunca se convierte en realidad. Y cuando sí, casi nunca resulta en un aumento significativo de ciclistas ¿Por qué?

La respuesta favorita: “Es cultural” o “este país no está todavía preparado para las innovadoras políticas que propongo”. Otros podrán culpar al partido de oposición, a los medios o a los vecinos “politizados” con intereses “oscuros”. La realidad es que los proyectos fracasan porque están mal hechos, y están mal hechos porque son esfuerzos aislados.

La política pública es como un curso universitario: tiene materias con créditos y algunas de éstas son seriadas, es decir, no puede cursarse la materia sin haber aprobado otra antes. Esa “seriación”, más que una barrera para el político, es un “mapa de vuelo” para el implementador. El objetivo es que más ciudadanos utilicen la bicicleta como medio de transporte y se reduzcan progresivamente los accidentes viales: más viajes, más seguros.

EL CAMINO A SEGUIR

Las “materias seriadas” de esta “carrera universitaria” de políticas de promoción del uso de la bicicleta son ocho:

Comienza con recursos presupuestales suficientes. Hoy día sólo 0.2 por ciento de los fondos de inversión en movilidad son dedicados a la infraestructura para transportarse en bicicleta, siendo Pachuca, Toluca y Querétaro los que más invierten por habitante.

El segundo paso es tener instituciones públicas sólidas. Específicamente, contar con un área especializada. El DF, Guadalajara y León son los más avanzados.

Un tercer paso: un adecuado monitoreo y evaluación sobre el uso de la bicicleta, accidentes y calidad de la infraestructura. En este rubro sólo Toluca, Puebla, Pachuca y México han dado pasos mínimos.

Pero antes de hacer infraestructura, el cuarto paso es promover el uso masivo y seguro de la bicicleta a través de educación y promoción. En estos rubros el Estado de México, Aguascalientes y Guadalajara son los más avanzados del país.

El quinto paso es garantizar una regulación adecuada y la aplicación de la ley, específicamente en la circulación y tránsito, la seguridad vial y el diseño vial. México, Guadalajara, Mexicali y Morelia son las ciudades que encabezan este tema.

El paso siguiente es la planeación: la movilidad en bicicleta debe estar prevista en los programas de desarrollo urbano y de movilidad, y contar con metas e indicadores claros.

También se debe contar con un plan metropolitano y una red de movilidad en bicicleta, ambos de alto estándar. Otra vez México, León, Aguascalientes y Guadalajara encabezan la lista, pero también aparecen Chihuahua y Morelia.

Finalmente, el equipamiento (los biciestacionamientos y los sistemas de bicicleta pública) y la infraestructura (ciclovías, ciclocarriles y carriles bus-bici). En el primer caso, el DF y Guadalajara encabezan la lista por sus sistemas Ecobici (4 mil bicicletas) y MiBici (860 bicicletas), respectivamente. En el segundo, León, Hermosillo y Saltillo son los más avanzados en kilómetro por habitante.

Publicado originalmente en la Revista Alcaldes.