¿A cuántas personas les gusta la sandía? Uno no ve mucha gente saliendo de los mercados con sandías. Al menos les gusta a muchas menos personas que la manzana, el plátano o la naranja. Ahora imagínense que alguien se pusiera a regalar sandías en la plaza. Probablemente hasta hagan fila para obtener una de ellas, aunque al final ni puedan consumirla toda. Eso es lo que pasa cuando un bien, en este caso la sandía, se da a un precio mucho menor de lo que debería: aumenta su demanda de forma exagerada. Imagínense si se tratara de algo más valorado: las filas serían inmensas.

Lo mismo sucede con el estacionamiento en vía pública: de manera gratuita se oferta y utiliza un bien público escaso y muy valorado. La demanda rebasa entonces a la oferta. La tentación sería, como hacen muchos todavía, hablar de un “déficit de estacionamiento” y proponer ampliar el espacio para este. Esto equivale a crecer la oferta de estacionamiento de manera artificial para cubrir una demanda que no existe en realidad, más adelante explico por qué. Además, el estacionamiento gratuito no es otra cosa que un subsidio indirecto a los conductores de vehículos motorizados que no pagan por el uso de un bien.

Por ello, y además porque actualmente se está diseñando un sistema de parquímetros en las colonias Polanco y Anzures de la Ciudad de México, propongo 5 puntos por los que creo que establecer tarifas para el estacionamiento es algo bueno para la ciudad: 

1. Porque permite priorizar los usos más valiosos del coche. El estacionamiento gratuito hace que mucha gente se comporte de una manera irracional y poco eficiente: por ejemplo, llegar dos horas antes a su destino para conseguir lugar de estacionamiento.

La implementación de parquímetros permite liberar espacio de estacionamiento mediante los que no están dispuestos a pagar por él, así se garantiza suficiente rotación y espacios desocupados para que sean utilizados por viajes socialmente más útiles como lo son actividades de salud, educación, carga, transportar más pasajeros, etcétera.

Una tarifa adecuada permite que entre 10 y 15% de los espacios de estacionamiento estén libres en todo momento, además, el tiempo para encontrar lugar se reduce en un 30%.

2. Porque reduce el uso del automóvil y con ello se reducen emisiones, ruido, accidentes y congestión.

Actualmente 25% de los coches se quedan estacionados 7 horas o más, muchos de los cuales, al establecerse una tarifa adecuada para este servicio, dejarán de circular. Se estima que los parquímetros generarían una reducción de entre 10% y 30% de los viajes en coche que vienen de fuera.

¡Es impresionante ver cómo solo el estacionamiento gratuito aumenta los viajes de los empleados de la zona en un 60%!, es decir, al hacer gratis el estacionamiento, por cada 100 trabajadores que vienen en coche, se suman 60 más.

Muchos ejemplos como los retratados en el libro The High Cost of Free Parking, en este estudio de ITDP sobre la regulación del estacionamiento en Europa o este otro del Victoria Transport Policy Institute, han demostrado que en la medida que aumenta el costo del estacionamiento, el uso del coche se reduce y aumentan las personas que comparten automóvil, usan el transporte público, la bicicleta o caminan, lo cual aumenta la calidad de vida en la ciudad, y específicamente en la colonia donde se implementa el sistema.

3. Porque promueve la equidad. Quizá contrario a lo que se percibe, los más ricos -o sea, los que mayor nivel socio-económico tienen- son los que más se mueven en coche, por lo que son ellos los que terminan siendo “subsidiados” cuando el estacionamiento es gratuito. Ponerle una tarifa al estacionamiento resulta entonces mucho más justo para todos, ya que los recursos recaudados serían invertidos en el transporte masivo y la movilidad no motorizada, medios que son mucho más usados por los trabajadores y familias que menos ingresos tienen.

4. Porque permite sancionar de manera efectiva el estacionamiento ilegal. Los parquímetros llevan orden a una zona, porque se busca que todos los coches que no tienen permisos, paguen la tarifa normal.

La aplicación de sanciones a los conductores que se estacionen en banquetas, doble fila y cruces peatonales, es un elemento fundamental para garantizar la calidad de vida en la zona. Si bien la aplicación de sanciones puede ser a veces políticamente poco popular, es también un mecanismo adecuado cuando se considera que los infractores prácticamente ‘roban’ a la comunidad, al consumir un recurso público, en este caso la calle, como ellos quieren, afectando a los demás, en especial a los vecinos.

5. Porque permite el mejoramiento de la movilidad peatonal, en bicicleta y transporte masivo. Con los recursos recaudados, se puede dar una alta calidad al espacio público de la zona, especialmente las áreas de alta movilidad peatonal y ciclista, como son las intersecciones, cruces, banquetas y camellones peatonales. Asimismo, se deben intervenir las calles, de manera que se reduzca las velocidades de los coches y los flujos vehiculares dentro de las colonias.

Ojo, la tarificación del estacionamiento a través de parquímetros es solo una de las medidas para promover la calidad de vida y una movilidad más humana. No es la única solución. Entre otras cosas, debe de estar acompañada de otras medidas como la eliminación del requerimiento de cajones mínimos de estacionamiento para nuevos establecimientos, la integración y alto nivel de servicio del transporte masivo o la implementación de ciclovías y sistemas de bicicletas públicas de alta calidad, sin estos complementos, el potencial de la regulación del estacionamiento se reduce, aunque no deja de ser positivo por sí solo.

Publicado originalmente en Transeunte.